Viajar inevitablemente lo expone a gérmenes, pero el lugar donde se sienta en un avión puede influir significativamente en su riesgo de enfermarse. Si bien las mascarillas y el desinfectante para manos son precauciones comunes, los expertos dicen que una simple elección (la elección de su asiento) puede marcar la diferencia. Esto es lo que recomiendan los especialistas en enfermedades infecciosas para minimizar la exposición durante los viajes aéreos.
El asiento del pasillo: un foco de gérmenes
Según los médicos, el asiento del pasillo es el lugar más propenso a los gérmenes en un avión. El tránsito peatonal frecuente lo expone a un mayor volumen de personas, lo que aumenta las posibilidades de contacto con patógenos transmitidos por el aire y contaminación de superficies.
- Mayor exposición: Los pasajeros que van y vienen del baño, así como aquellos que simplemente caminan por el pasillo, pasan rozando a su lado, propagando potencialmente bacterias y virus. Los estudios muestran que el 40% de los pasajeros se levanta al menos una vez durante un vuelo, y el 20% se mueve varias veces.
- Contaminación de la superficie: Los apoyabrazos de los asientos del pasillo son tocados por más personas, incluidas aquellas que buscan estabilidad durante las turbulencias. Esto amplifica el riesgo de contraer gérmenes de otras personas.
Por qué esto es importante: la ciencia de la transmisión aérea
Los aviones son entornos cerrados donde los patógenos pueden circular fácilmente. La tos, los estornudos e incluso la respiración pueden impulsar virus y bacterias a través de la cabina. La proximidad del asiento del pasillo al movimiento constante lo convierte en una zona de alto riesgo de transmisión aérea.
El asiento junto a la ventana: su mejor opción
Los expertos recomiendan abrumadoramente el asiento junto a la ventana como la opción más segura.
- Contacto reducido: Usted está protegido de la exposición directa a los pasajeros que pasan, lo que minimiza la transmisión por superficie y por aire.
- Menos tráfico en el reposabrazos: Menos personas tocan el reposabrazos, lo que reduce la posibilidad de contraer gérmenes.
- Proximidad a la Pared: Puedes apoyarte contra la pared sin interferencias, evitando el contacto con otras personas.
Si bien ningún asiento garantiza una inmunidad total, el asiento junto a la ventana ofrece el menor riesgo.
El riesgo real: ¿al lado de quién estás sentado?
A pesar de la selección de asientos, el factor más importante sigue siendo cerca de quién se sienta.
“El predictor más importante de infección es si estás al lado de alguien que esté enfermo. Los asientos delante y detrás de ti son el siguiente mayor riesgo”. – Dr. Jarod Fox, Orlando Health
Puede minimizar el riesgo pero no eliminarlo por completo.
Precauciones adicionales para un vuelo más saludable
Para reducir aún más sus posibilidades de enfermarse:
- Lávese las manos: Use agua y jabón o desinfectante para manos antes de comer, beber o después de la seguridad.
- Desinfectar superficies: Limpie las bandejas, los apoyabrazos y las hebillas de los asientos con toallitas desinfectantes.
- Evite tocarse la cara: Limite el contacto innecesario con las superficies.
- Usa máscara: Use una máscara, especialmente en condiciones de mucha gente.
- Manténgase hidratado: Volar puede deshidratar y debilitar su sistema inmunológico.
- Cambiarse de ropa: Considere cambiarse de ropa después del vuelo para evitar gérmenes persistentes.
Viajar implica inherentemente la exposición a patógenos, pero las decisiones informadas, como optar por el asiento junto a la ventana, pueden reducir significativamente el riesgo. Aquellos con sistemas inmunológicos comprometidos o condiciones de salud subyacentes deben tomar precauciones adicionales.


























