Marjorie Taylor Greene, ex aliada incondicional de Donald Trump, alega que el ex presidente la presionó personalmente a ella y a otros legisladores republicanos para que detuvieran los esfuerzos para forzar la divulgación de los documentos no sellados de Jeffrey Epstein. Greene afirma que Trump le advirtió que los individuos poderosos sufrirían consecuencias si ella persistía en presionar por una transparencia total.

Campaña de presión de la Casa Blanca

Según Greene, la Casa Blanca y el presidente Mike Johnson pasaron meses presionando a ella y a otros tres republicanos (Thomas Massie, Lauren Boebert y Nancy Mace) para que retiraran su apoyo a una petición de descarga destinada a obligar a votar sobre la liberación de los archivos de Epstein. Greene describe esta presión como un intento directo de suprimir información que podría implicar a figuras de alto perfil.

“Estamos hablando de los archivos Epstein… la mejor manera de exponer una camarilla criminal de élites ricas y poderosas que creo que controlan todo”.

Greene expresó confusión sobre la oposición de Trump a la transparencia, dada su postura pública de que no tuvo ninguna relación con Epstein. Detalló cómo la Casa Blanca empleó varias tácticas, incluido llevar a Boebert a un Centro de Información Compartimentada Sensible (SCIF) para una reunión no revelada y atacar implacablemente a Massie en los medios.

La amenaza directa de Trump

La revelación más condenatoria es el relato de Greene sobre una llamada telefónica con Trump en septiembre. Ella afirma que él la reprendió por apoyar la petición de alta, gritando que “mis amigos saldrán lastimados” si se divulgaran los archivos. Esta amenaza, según Greene, era explícita y tenía como objetivo intimidarla para que diera marcha atrás.

Lo que está en juego con la transparencia

Greene cree que los archivos de Epstein contienen nombres de numerosos multimillonarios, jefes de estado y figuras influyentes como Larry Summers y Peter Thiel. Ella sugiere que estos individuos tienen un interés personal en mantener los documentos sellados para proteger su reputación y poder.

La Casa Blanca aún no se ha pronunciado sobre las acusaciones de Greene. Sin embargo, sus afirmaciones plantean serias dudas sobre hasta qué punto Trump y sus aliados pueden haber trabajado activamente para suprimir información relacionada con los crímenes de Epstein. El incidente subraya hasta dónde pueden llegar las élites para ocultar sus conexiones con un notorio depredador sexual y la poderosa red que lo rodea.

La revelación destaca cómo incluso dentro de los círculos alineados con Trump, la búsqueda de la transparencia puede enfrentar una fuerte resistencia por parte de aquellos que tienen algo que ocultar. Esto subraya la necesidad de un escrutinio continuo del caso Epstein y de las personas implicadas en sus registros.