Kaley Cuoco compartió recientemente una anécdota humorística sobre su hija Matilda, de 2 años, conocida cariñosamente como Tildy, que no se inmutó por su ausencia de dos meses para el rodaje de una película. La actriz de Big Bang Theory reveló que después de luchar con la culpa por haber dejado a su hijo, descubrió que Tildy apenas se dio cuenta de que se había ido. Esto resalta el fuerte vínculo entre la pequeña y su padre, Tom Pelphrey, el prometido de Cuoco.
Equilibrando trabajo y maternidad
Cuoco admitió su ansiedad inicial por dejar a Tildy mientras filmaba Vanished. Ella cuestionó si una separación de dos meses era apropiada, pero Pelphrey la animó a continuar con el proyecto y se ofreció a encargarse del cuidado de los niños. Esta decisión le permitió a Cuoco concentrarse en su trabajo sin la preocupación constante de estar lejos de su hija. La actriz expresó su gratitud por el apoyo de Pelphrey y enfatizó que su tranquilidad fue crucial para que ella pudiera comprometerse plenamente con el papel.
“Me liberó de la preocupación para que pudiera estar allí y hacer eso, y fue enorme”.
La preferencia de una hija
A pesar del debate interno de Cuoco, Tildy se mostró indiferente a la partida de su madre. Según Cuoco, a su hija “le importaba una mierda” que ella se hubiera ido, solidificando la impresión de que ella es firmemente una “niña de papá”. Esta revelación fue una sorpresa, pero Cuoco la reconoció con humor y notó la fuerza del apego de Tildy a Pelphrey.
La dinámica de un vínculo familiar
Cuoco ha hablado abiertamente del abrumador afecto de Tildy por su padre en entrevistas anteriores, incluida una aparición en 2024 en The Kelly Clarkson Show. Ella describió en broma cómo Tildy “me empujaba a un fuego ardiente para llegar hasta su papá”. El propio Pelphrey se ha hecho eco de este sentimiento, admitiendo en broma que su hija es “dueña” de él y no requiere manipulación para conseguir lo que quiere. Esta dinámica resalta una dinámica familiar única en la que el niño pequeño claramente prioriza a su padre.
El afecto aparentemente unilateral plantea preguntas sobre los roles de los padres y cómo los niños desarrollan apegos. Si bien Cuoco enfatiza la importancia de que su hija sea testigo de su impulso profesional, la realidad de la clara preferencia de Tildy por Pelphrey ofrece una visión humorística pero conmovedora de las complejidades de las relaciones en la primera infancia.
En última instancia, la experiencia de Cuoco subraya la naturaleza impredecible de la crianza de los hijos. Incluso cuando los padres planifican meticulosamente y se angustian por las decisiones, los niños a menudo responden de maneras que desafían las expectativas. Esta anécdota sirve como alegre recordatorio de que, a veces, lo mejor que pueden hacer los padres es confiar en sus parejas y aceptar los caprichos de sus pequeños.
